miércoles, 13 de diciembre de 2017

QUERIDOS REYES MAGOS...

Otro año más sois muchos los que nos pedís ideas para regalar en estas navidades. Nuestro consejo es, regalar aquello que además de divertido sea didáctico y educativo. Por ello es importante que desarrolle las capacidades cognitivas, motoras, sociales y el lenguaje del niñ@.

Debemos también comprar aquello que se adecue a la edad de nuestro hij@ y no cargar el carrito de juguetes pensando que cuanto más mejor. Un exceso de juguetes hará que los rechace o no muestre interés por ellos. SIEMPRE ES MEJOR CALIDAD QUE CANTIDAD. No olvidéis que pasar tiempo con ellos y compartir el juego será lo más enriquecedor.

A continuación os dejamos algunas ideas de juguetes que pueden ser de ayuda a la hora de realizar la cara a Papá Noel o los Reyes Magos.

BEBÉS 0-12 MESES

Sonajeros
  • Agarre con las manitas
  • Estimulación visual, auditiva y táctil.
  • Coordinación de movimientos
Móvil para la cuna:
  • Desarrollo visual y auditivo.
  • Focalizar y mantener la atención.
Juguetes y cuentos de alto contraste y texturas
  • Estimulación visual y táctil.
  • Desarrollo del lenguaje expresivo y comprensivo.
Instrumentos musicales
  • Golpeteo horizontal (al chocar las maracas) y vertical (al tocar el piano).
  • Causa-efecto
Paneles de actividades / mesas y gimnasio:
  • Mejora de la comprensión causa-efecto y la coordinación de movimientos.
  • Ejercita aprendizajes de números, letras y formas.


NIÑOS Y NIÑAS DE 1-3 AÑOS

Pizarras magnéticas
  • Grafomotricidad
  • Imaginación y creatividad.

Puzzles sencillos
  • Estimulación perceptiva (figura - fondo en encajables y globalidad de la imagen en puzzles).
  • Vocabulario.
  • Motricidad fina (fuerza, precisión y coordinación ojo-mano)

Plastilina:
  • Trabaja la motricidad fina y la habilidad manual.
  • Desarrolla la creatividad y la imaginación.
Soporte vertical, anillas y barriles
  • Motricidad fina. Coordinación ojo-mano.
  • Introducción conceptos color-tamaño.
Bloques
  • Favorece la creatividad, habilidad manual e imaginación.
Juegos de ensartados collares/coser
  • Desarrollo de la motricidad fina. Mejora la prensión.
  • Coordinación oculo-manual.
Potato
  • Concepto del esquema corporal.
  • Motricidad fina y coordinación ojo-mano.
Juego simbólico
  • Desarrollo de la imaginación y el lenguaje









¡¡¡¡Próxima entrada de juguetes de 3-6 años y de 6 años en adelante!!!!

Autoras: Yamila Rodríguez y Elena Marco
              Técnicos de Atención Temprana del CDIAT de APSA, Alicante

jueves, 30 de noviembre de 2017

SÍNDROME DEL BEBÉ SACUDIDO O ZARANDEADO


En muchas ocasiones, podemos observar como los padres, tíos, abuelos y demás familiares acostumbran a zarandear a los bebés, tirándolos hacia el aire, sacudiéndolos de un lado a otro, etc. Es algo que con frecuencia se realiza para calmar al niño cuando se siente algo irritado o no deja de llorar, o simplemente como forma de juego.

Es posible que los adultos lo realicen porque desconocen  los efectos tan graves que esta acción puede producir. No obstante, el sacudir a los niños es algo que NUNCA se debe hacer, ya que puede ocasionar numerosas consecuencias negativas para su salud.

Estas consecuencias se conocen como el “síndrome del niño zarandeado o agitado”, un tipo de traumatismo o lesión cerebral, causado por repetidas sacudidas violentas y peligrosas.

Afecta sobre todo a niños menores de dos años, siendo los bebés de cuatro a seis meses los que mayor riesgo tienen de padecerlo. Aun así también puede aparecer en niños de hasta seis años.

El síndrome del niño zarandeado se produce por la aplicación de fuertes y repetidas sacudidas que mueven bruscamente la cabeza y el cuello del bebé, ya que los músculos de su cuello son todavía muy débiles para sostener la cabeza que es aun grande y pesa demasiado. Además el cerebro no ocupa aún toda la cavidad craneal, por lo que al sacudir al niño, como podemos observar en el video,  se mueve hacia adelante y hacia atrás sufriendo continuos golpes.




Como consecuencia se pueden producir contusiones, hemorragias o hinchazón, que pueden provocar daños cerebrales e incluso la muerte. También puede aparecer pérdida auditiva, ceguera, trastornos del habla y del aprendizaje, retraso mental, ataques epilépticos, daños en el cuello y la espina dorsal, etc.

La Asociación Española de Pediatría (AEP), califica este síndrome como relativamente frecuente, con 20-25 casos por cada 100.000 niños menores de dos años en todo el mundo, mientras que en España calcula que lo sufren unos 100 bebés de los 450.000 que nacen cada año (datos de 2014).

Por último cabe señalar, que aunque este síndrome no sea muy conocido, es más frecuente de lo que pensamos,  por lo que debemos evitar este tipo de prácticas con los niños de nuestro alrededor por el bien de su salud física y su desarrollo.

Autoras: Elena Marco, Técnico en Atención Temprana CDIAT Alicante de APSA
             Esmeralda Martinez, alumna en prácticas en el CDIAT Alicante de APSA

jueves, 23 de noviembre de 2017

¿QUE ES LA DEGLUCIÓN ATÍPICA?


La deglución es el proceso de tragar, desde que el alimento entra en la boca hasta que llega al estómago.  Este proceso se compone de tres fases:

Fase 1: Se crea el bolo alimenticio, se carga en la lengua, se cierran los labios, los dientes y la lengua se sitúan en las arrugas del paladar (detrás de las encías), posteriormente se traga manteniendo la lengua en las arrugas.

Fase 2: Se cierra la epiglotis y el alimento desciende por la faringe gracias a la contracción de los músculos faríngeos.

Fase 3: De la faringe continua por el esófago hasta llegar al estómago.
Ahora que ya conocemos el proceso deglutorio, nos vamos a centrar en la FASE 1, la fase oral. En esta fase es donde nos podemos encontrar con la deglución atípica.

Hay diferentes posibilidades, siendo las más comunes la deglución con interposición lingual o la interposición del labio inferior. Ésta consiste en la colocación inadecuada de la lengua, los labios o ambos en el momento de tragar el alimento, es decir, la lengua, el labio inferior o ambos se sitúan entre los dientes en el momento de tragar.

Debido a la presión realizada por la lengua y/o la succión del labio más la fuerza realizada por los músculos peribucales es la consecuencia más visible y que más dificultades causa es que los dientes se desplazan hacia delante.

Esto puede ser debido por diferentes causas funcionales y estructurales como la respiración oral, no haber adquirido una deglución madura, caracterizada por el reflejo de succión para adaptarse a la lactancia materna, en el cual, la lengua se sitúa entre las encías. Otras causas simultáneas habitualmente son, la falta de tono y coordinación en los labios y lengua y/o maloclusiones dentales y maxilares.

Los potenciales factores de riesgo para que la deglución atípica aparezca son hábitos orales nocivos persistentes que puede afectar tanto al patrón de crecimiento y desarrollo normal como a las funciones de las estructuras bucales y del sistema estomatognático.

Estos hábitos nocivos son los siguientes:
  • El uso de biberón y del chupete hasta edades impropias (más allá de los 3 años).
  • Uso de alimentos triturados más allá de la edad adecuada.
  • La succión digital.
  • Succión labial, lingual y de mejillas.
  • Succión de objetos.
  • Acción de morder-prensa.
  • Morderse los labios.
  • Morderse las uñas.
  • Respiración bucal.


Una vez vistos los principales factores de riesgo y las causas, vamos a ver cómo podemos identificar los posibles casos de deglución atípica. La gente que presenta este patrón deglutorio suelen tener unas características faciales comunes que son las siguientes:
  • Lengua descansando entre los dientes.
  • Tendencia a la respiración oral.
  • Maxilar superior o inferior avanzado o retrasado.
  • No realizan una deglución adecuada porque mastican con los dientes y no con los molares posteriores: quedando sobras de alimento en la boca.
  • Sacan alimentos fuera de la boca y no tragan con tanta frecuencia.
  • Realizan movimientos excesivos como: elevar la cabeza, contraer los labios excesivamente o hacer muecas o ruidos al tragar.

Para tratar estas dificultades se recomienda un tratamiento miofuncional para corregir este patrón inadecuado de deglución.El tratamiento es llevado a cabo por el logopeda, y se realiza en general antes de colocar un aparato para corregir la posición de los dientes.

Para realizar el tratamiento, el logopeda realiza una evaluación de las funciones y las estructuras que intervienen en la respiración y la deglución, y posteriormente, elabora un programa de intervención individualizado ciñéndose a las características específicas del paciente.
 




Dentro de este programa de intervención se busca conseguir una respiración nasal y costo-diafragmática, un aumento de la movilidad de los labios y un cierre labial correcto, y, además, aumentar la movilidad lingual y tener una mayor coordinación de la misma. Teniendo en cuenta la adquisición y aprendizaje de los pasos correctos del proceso de deglución.








Pero siempre podemos prevenir la aparición de la deglución atípica, y para ello, debemos tener en cuenta las siguientes pautas:

  • Ofrecer lactancia materna; siempre que sea posible. La lactancia materna se considera como un factor de protección en relación con las maloclusiones y contribuye a la prevención de las caries dentales.
  • No permitir el uso de chupete ni la succión digital más allá de los 2 años de edad. Hasta esta edad, los efectos que puedan haberse producido son mínimos y se corrigen naturalmente.
  • Enseñar al niño a respirar bien, y asegurarse de que no sufre obstrucciones nasales recurrentes.
  • Ofrecer al niño la alimentación adecuada a su edad, con oportunidades para ejercitar la musculatura masticatoria.
  • Acudir a los controles pediátricos estipulados para controlar el correcto desarrollo muscular, postural, etc.
  • Realizar revisiones odontológicas periódicas.
  • Acudir al profesional en cuanto se detecte la existencia de algún factor considerado de riesgo para el desarrollo de disfunciones orofaciales. Si se detecta y trata a tiempo, las consecuencias y los trastornos asociados son menores y la resolución más fácil y rápida.
  • La prevención nos ayuda a evitar las enfermedades (en este caso las anomalías del sistema estomatognático) mediante conductas consideradas saludables.
  • Revisiones periódicas para detectar las alteraciones en momentos iniciales, de manera que podamos intervenir precozmente y eliminarlas antes de que representen un problema importante.
  • Es muy importante anticiparse a este tipo de problemas en una edad temprana, por lo que adquiereespecial relevancia prestar atención a los hábitos de prevención descritos anteriormente.
  • Concienciarse de la importancia de la postura y la respiración nasal. Es imprescindible considerar el acto de “sonarse la nariz”, un hábito higiénico diario.
  • Procurar que el momento de realizar los ejercicios se convierta en algo lúdico y un momento en que padres e hijo puedan disfrutar de su compañía, evitando que le resulte algo tedioso.
  • Corregir actitudes como dejar la boca abierta o la lengua interpuesta.
  • Reforzar la actitud positiva de responsabilizarse de seguir las pautas establecidas en el tratamiento.
Autor: Manuel Salvador Casals
           Logopeda CRAE Villajoyosa

viernes, 17 de noviembre de 2017

EL CUIDADO DE NUESTROS PREMATUROS

Los cuidados de enfermería en neonatología han evolucionado y cambiado mucho, desde el tipo de pacientes que tenemos (menos peso y menos semanas de gestación), hasta las técnicas que se realizan y los aparatos y materiales con los que contamos actualmente. Por ello se nos exige el realizar técnicas cada vez más especializadas, como por ejemplo la canalización de una vía central a través de un acceso periférico, y manejar aparatos cada vez más complejos y sofisticados como respiradores, ventiladores de alta frecuencia, CPAP, óxido nítrico, etc...  Pero además también se nos exige el estar dispuestos a aceptar nuevos retos, que tanto a través de estudios en medicina como en enfermería se ha constatado que son beneficiosos a corto y largo plazo para nuestros bebes.

El reto que hoy día nos ocupa son los cuidados centrados en el neurodesarrollo y la familia del pretérmino, en los que enfermería tiene un papel fundamental para que sean llevados a cabo.
Desde la fecundación, el embrión primero y luego el feto se encuentra dentro del útero en unas condiciones apropiadas para su óptimo desarrollo y crecimiento. Tiene un ambiente calentito, húmedo, sin ruidos o con ruidos amortiguados y con el continuo sonido del corazón y la voz de su mamá. Cuando el parto se adelanta, la situación para el bebé cambia y su sistema nervioso, todavía tan inmaduro, se ve alterado al ser sometido a situaciones de luz intensa, ruidos, dolor, sobresaltos, separación de los padres, etc.… es aquí donde empieza nuestra misión, intentando conseguir un ambiente extrauterino lo más parecido al que tendría el bebé dentro del útero.

¿Qué factores tenemos que controlar para ello?

Luz
Tiene efectos negativos en su desarrollo y crecimiento. Produce estrés, mayor actividad, alteración del sueño,…etc.
Por eso usamos  cobertores en color oscuro, no luces intensas, luces regulables, protección ocular, canguro en penumbra o con protección y medición luxes.

Ruido

Los ruidos también afectan al bienestar del bebe, por ello en la medida de lo posible intentamos mantener la unidad lo más adecuada posible para ellos.

Estrés y dolor

Antes se pensaba que el prematuro no sentía dolor, hoy sabemos que a las 24 semanas de gestación se han desarrollado los componentes necesarios para la percepción del dolor.

El dolor produce aumento de la frecuencia cardiaca, la tensión arterial y la presión intracraneal, disminuye la saturación de oxigeno, produce alteraciones en el comportamiento y el sueño, y aumenta la sensibilidad al dolor.

Las estrategias más efectivas para disminuir el estrés o dolor son aquellas que promueven: protección del sueño, ambiente de estímulos mínimo, posicionamiento flexor y en línea media, manos cerca de la boca, seguridad-contención, manipular de forma lenta y suave, agrupar intervenciones, promover agarre (dedo, sábanas, paño con olor a mamá, etc.), succión no nutritiva (chupete, pecho vacío o su propio dedo), evitar manipulaciones innecesarias, método canguro, uso de escalas para el dolor, medidas farmacológicas (por ejemplo tras una cirugía) y sobretodo saber reconocer los signos de estrés.


Posicionamiento

Hay que favorecer las posturas en flexión ya que son las más fisiológicas, evitando patrones extensores, y para ello nos ayudaremos de nidos y rollitos, consiguiendo así cabecitas más redondas y mayor simetría del cuerpo. Los nidos y bordes deben mantener el contacto con el bebé, ya que la falta de este causa inestabilidad, pero sin restringir los movimientos.


Medidas fundamentales son el acercamiento cuidadoso, priorizar manipulaciones, proteger el sueño, conservar energía (disminuir movimientos), cambio de pañal en nido, manipulaciones entre dos (uno para contener), en prono mejora la función respiratoria, tener el material siempre preparado y siempre finalizar con contención-autoconsuelo.



Cuidados individualizados
Es muy importante entender que cada bebé es único y que responde de manera particular a los estímulos a los cuales se le expone. Nuestros cuidados en la UCIN afectan de manera diferente a cada bebé dependiendo de su individualidad, nivel de madurez, estado de salud y estabilidad de sus sistemas.





La familia
Los cuidadores naturales de un hijo son sus padres, pero cuando un bebé nace antes de tiempo y tiene que ser ingresado esto cambia y de forma temporal nos convertimos nosotros en sus  cuidadores, pero sin olvidar que los padres forman  una parte muy importante del equipo, pues su apoyo e implicación son fundamentales en la recuperación de su hijo

Para ello, contamos con el sistema de puertas abiertas, de manera que ningún padre o madre por horarios de trabajo o por el hecho de tener otro hijo pequeño al que también hay que atender se vea privado de visitar y poder estar tiempo con su bebé.



Por otro lado, para favorecer la integración con la familia también es muy importante la lactancia materna y el método madre canguro. Cuando un bebé ingresa damos a los padres la información necesaria sobre estos temas (verbalmente y por escrito) y les explicamos cómo llevarlos a cabo. Insistimos en la importancia de la lactancia materna sobretodo en los prematuros y  el  método canguro, el cual además de favorecer la lactancia materna, mejora sus constantes vitales, ayuda a que duerman más y más profundamente, disminuye el dolor ante estímulos dolorosos, reduce las infecciones nosocomiales y favorece el vínculo padres-hijo tan importante de potenciar, pues cuando el niño se va de alta son ellos exclusivamente los que se van a ocupar al cien por cien de su cuidado.
Finalmente apuntar que con todos estos cuidados aplicados siempre desde el cariño y la profesionalidad, pretendemos que la estancia en nuestra unidad, tanto para los niños como para sus padres sea lo más corta y agradable posible y que las secuelas, tanto físicas como psicológicas, que están asociadas a un proceso tan largo y duro, como es el tener un hijo prematuro queden minimizadas al máximo.

Autoras: 
Veronica Giner Herrero, Enfermera especializada en pediatria. Sección Neonatos Hospital General Universitario de Alicante 
María Durá Bellot, Enfermera especializada en pediatria. Sección Neonatos Hospital General Universitario de Alicante