jueves, 21 de julio de 2016

¡¡¡¡¡¡FELICES VACACIONES!!!!!!


    Hoy quiero aprovechar la oportunidad que tengo en mis manos para compartir unas palabras con todos vosotros.
                                        
Como ya sabéis, las vacaciones se acercan, y eso quiere decir que un curso más llega a su fin.

Ha sido un año cargado de retos, responsabilidades y metas por cumplir. Un año repleto de AMOR Y COMPROMISO hacia nuestras familias y nuestros chic@s, que hacen de nuestra profesión, una PASIÓN.



Es nuestra auténtica vocación la que hace que miremos los obstáculos como pequeños baches en el camino. Obstáculos que se convierten en oportunidades nuevas para seguir creciendo y  dar lo mejor de nosotras mismas.

Como ya iniciaban mis palabras, al ser la responsable de este pequeño gran proyecto llamado “El blog de APSA sobre infancia y adolescencia, el árbol que crece, tengo la GRAN SUERTE de poder agradecer públicamente a todas aquellas personas que nos siguen, a todas aquellas que de forma altruista han colaborado aportando su granito de arena, y, ¡cómo no!...a todo el equipo que forma esta gran familia; MIS COMPAÑERAS; Porque no podría tener más suerte de poder contar con todas ellas.  JAMÁS me han dicho que no a nada, han escuchado y meditado todas mis propuestas y siempre han aceptado con una sonrisa todas mis peticiones, sin dudarlo ni un minuto. Sin ellas el blog no hubiera sido posible.

MIL GRACIAS DE TODO CORAZÓN A TODAS Y CADA UNA DE VOSOTRAS…..
Mª  José, Nuria, Marisa, Carmen, Mª Ángeles, Ainhoa, Pilar , Mónica, Isabel, Ana, Paz, Bea, Yamila, Isa, Lorena, Laura, Elena, Amparo, Paula, Maribel, Alicia, Yolanda, Jessica, Carmen, Alba, Rosa, Mari, Raquel, Pilar, Claudia, Elena, Cristina, Raquel, Eunice, Andrea, Patricia, María, Esther, Susana, Ana Isabel, Elena, Aurelie.

Pero muy en especial, a mis compañeras del blog que representan de manera excepcional todos y cada uno de los centros del área educativa de APSA: Esther Muñoz, Lidia Ballester y Raquel Miralles. Y a nuestro gran compañero Jorge que me ha ayudado tanto.

Amigos colaboradores, Juan Francisco Marco Satorre, Silvia Pérez Iberra y Blanca Barbero Millán.


¡¡¡De parte de todo el equipo, os deseamos un feliz verano!!!


¡¡Nos vemos en septiembre!!




Autora: Elena Mª Marco Eulogio, técnico de Atención Temprana del CDIAT de APSA, Alicante.
Modelo de excepción: Noa Tudela   ; )

lunes, 11 de julio de 2016

EL EJERCICIO FÍSICO EN DIFERENTES EDADES


Por regla general, hasta los 6 años de edad, el ejercicio físico debe presentársele, al niño, como una actividad estrictamente lúdica en la que, además de divertirse, pueda desarrollar sus cualidades, tanto físicas, como motoras (mejora de la psicomotricidad).

Para ello, muchas escuelas deportivas, tanto municipales como privadas, ofertan actividades “multi-deporte”, donde todos los niños juegan a todo y en las que aprenden aquellos aspectos más elementales de la práctica de multitud de disciplinas deportivas. Estas actividades se combinan con otros ejercicios físicos y con juegos populares, con el principal fin de que desarrollen y mejoren su psicomotricidad y de que se eduquen en los valores sociales. 

Entre los 6 y los 8 años, el niño ya muestra una clara inclinación hacia un deporte u otro, normalmente en el que más destaca. Empieza a tener sus ídolos deportivos. Suele ser en esta etapa de sus vidas cuando empieza a verse a las niñas decidirse por disciplinas como el patinaje, la gimnasia, el ballet… y a los niños por el fútbol, el baloncesto, las artes marciales… Es cierto que hay deportes, como el tenis o el pádel, en los que el interés por practicarlo es común en ambos sexos.

Entre los 8 y los 10 años de edad, el niño suele alcanzar un mayor rendimiento físico acorde a sus esfuerzos, ya que es capaz de asimilar las reglas del deporte y de mantener una tensión y una atención adecuadas al nivel de exigencia de la competición. Por lo tanto, es una buena edad para facilitarle la práctica de su deporte favorito a nivel más serio y competitivo, pues es donde aprenderá nuevos valores derivados de los imperativos de la propia competición (respeto, sacrificio, tesón…). Es, a estas edades, donde el niño se fija, mucho más, en sus ídolos deportivos y los exalta como un objetivo a alcanzar.

A partir de los 10-12 años de edad, el niño se enfrenta a retos más difíciles y la competición deportiva empieza a ser más exigente, pues el nivel aumenta y la competitividad, dentro de un mismo colectivo, también se incrementa. Es una edad muy complicada, pues además de los cambios físicos, fisiológicos, psicológicos, etc. que sufren, los ídolos deportivos son el centro de su atención y tienden a imitar todos sus gestos, palabras, y maneras, tanto los buenos como, desgraciadamente, los malos.


A partir de los 12 años, el niño ya es capaz de distinguir, claramente, entre los conceptos de habilidad, esfuerzo, resultado y suerte. Sabe, perfectamente, que aquellas acciones que requieren de mucha habilidad, se consiguen dominar con mucho esfuerzo y que la suerte es un factor que, pese a no ser entrenable, puede influir, en gran medida, sobre el resultado final. También es consciente de que un buen resultado, conseguido con un menor esfuerzo, es indicativo de una gran habilidad. Este juego de palabras, inteligentemente descrito por Nicholls et al. (1989) y quizá, un poco confuso para nosotros, es claro para el niño de esta edad en adelante. Ha madurado como deportista y, además, ha evolucionado mucho como persona.

Lo que debemos tener muy en cuenta es que no podemos obligar a un niño a practicar un deporte en concreto, pues esto puede tener un efecto contraproducente, provocando que éste lo deteste y que acabe cayendo en una dinámica sedentaria y poco saludable.



El deporte de competición en edades escolares

Como bien afirma mi gran amigo, el profesor Gabriel García, en una sociedad en la que se sobreprotege tanto a los niños, el deporte puede ser la primera escuela real de la vida; un sitio donde hay que trabajar para conseguir resultados, donde nadie te regala nada y en el que cada punto o victoria nos cuesta mucho esfuerzo, sudor y, por qué no, a veces hasta sangre y dolor.

La disciplina que adquieren los niños que compiten en diferentes modalidades deportivas, puede marcar su trayectoria futura de cara a los estudios, el éxito laboral y la aceptación social.

Un niño comprometido con el ejercicio físico y el deporte, es un niño comprometido con su salud (y, bien directa o indirectamente, con la de quienes le rodean). Por regla general, en su día a día también es disciplinado y afronta los retos que le depara la vida en cada etapa de su desarrollo, de forma más íntegra y madura. Suele ser un buen estudiante (y aquí debemos rebatir a quienes afirman cosas así como “si este chico no supiera pegarle patadas a un balón…”), se alimenta bien, se relaciona, perfectamente, con los demás, etc. Lógicamente, esa actitud es más positiva cuando va acompañada de unas mejores aptitudes para la práctica deportiva.

El deporte colectivo potencia las relaciones sociales y une culturas, razas, sexos… Se crea la necesidad de trabajo en equipo y se fomenta la igualdad y la pasión por ayudar y por ser ayudados. Es un feedback que los profesionales que nos dedicamos a la Educación y al Deporte (y por supuesto, los familiares de los niños), debemos mantener en constante funcionamiento.

Es cierto que el deportista individual es más reacio a este tipo de relaciones sociales; suele ser un niño más independiente. Pero, por el contrario, a éste es a quien más le cuesta luchar por alcanzar sus metas y conseguir éxitos. Eso le ayuda a apreciar, mucho más aún, los esfuerzos de aquellos otros que, debido a una discapacidad o a cualquier otro tipo de problema (socio-económico, por ejemplo), tienen más problemas para lograr sus objetivos. Puede ser, por tanto, más comprensible y empático.

Bibliografía, artículos y webs consultadas.

-   Aznar Laín, S. y Webster, T.: Actividad física y salud en la infancia y la adolescencia. Guía para todas las personas que participan en su educación. Ed. CIDE. Madrid, 2006.

-       I.N.E.: El sobrepeso y obesidad infantil crecen en España.
(http://cardiosalus.com/salud/reportajes/el-sobrepeso-y-obesidad-infantil-crecen-en-espana.html). Informe del Instituto nacional de Estadística publicado por cardiosalus.com, el 06 de marzo de 2015.

-      Cox, R.H.: Psicología del deporte. Conceptos y sus aplicaciones. 6ª edición. Ed. Panamericana. Madrid, 2007.

-       García García, G.: La importancia del deporte base.
(http://academiadeportiva.com/la-importancia-del-deporte-base/). Publicado por academiadeportiva.com, el 06 de noviembre de 2015.

-       González Aramendi, J.M.: Actividad física, deporte y vida. Beneficios, perjuicios y sentido de la actividad física y el deporte. Fundación OREKI. Lasarte (Guipuzcoa), 2003.

-    Marín Fernández, B. et al.: Actividad física y deporte durante el crecimiento. Servicio de publicaciones de la Universidad de Oviedo. Oviedo (Asturias), 1995.

-      O.M.S.: Sobrepeso y obesidad infantiles.
(http://www.who.int/dietphysicalactivity/childhood/es/).Informe elaborado por la Organización Mundial de la Salud en 2016.

-     Orts Delgado, F.J.: La gestión municipal del deporte en edad escolar. Ed. INDE. Barcelona, 2005.

-    Redacción ABC.es: 10 razones por las que los niños y adolescentes deben hacer deporte. (http://www.abc.es/20120928/familia-vida-sana/abci-diez-razones-correr-201209271642.html). 13 de febrero de 2013.

            Imágenes.
http://www.arnoldandersonsportfund.com/images/slider/slider1.jpg
https://mundoentrenamiento.com/wp-content/uploads/2014/09/deporte.jpg
http://1.bp.blogspot.com/_vi0X3HAvCP8/TM5Z-mCmHxI/AAAAAAAAAKg/l_kw2OQPtvI/s1600/Sara+cinta+azul.JPG
http://i.huffpost.com/gen/2541164/images/o-CUTE-KIDS-PLAYING-SPORTS-facebook.jpg
http://harbourtennis.com/images/2.jpg
                http://planetainfantil.org/wp-content/uploads/2015/09/obesidad-infantil.jpg

Autor: Juan Fco. Marco Satorre
           Docente del Centro de Formación de 
           Profesorado Deportivo Alto Rendimiento, Alcoy, Alicante

lunes, 27 de junio de 2016

¿CÓMO MEJORAR LA AUTOESTIMA DE MI HIJO CON TDAH?

Las cifras nos indican que entre un 3 y un 5% de los niños en edad de escolarización están diagnosticados de Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH). Pese al gran número de escolares que presentan estos rasgos de hiperactividad infantil, no hablamos de un conjunto compacto de conductas y dificultades que se repiten en la totalidad de los afectados; sino que nos encontramos ante un grupo muy heterogéneo, donde varían los síntomas de un niño a otro. Aún así sabemos, gracias a las constantes investigaciones clínicas, las áreas en las que se concentran sus dificultades: problemas conductuales, dificultades cognitivas, problemas escolares, alteraciones en el ámbito social y problemas emocionales.

En este artículo nos centraremos en los últimos, puesto que el TDAH implica un alto riesgo de afectar negativamente a la autoestima y a la competencia personal del niño, debido a las frustraciones y fracasos que acumulan diariamente.

La autoestima de los niños con TDAH.

            Al hablar de autoestima hacemos referencia a la visión que tenemos de nuestra valía personal. Esta se construye sobre los pensamientos, sentimientos y experiencias que tenemos a lo largo de nuestra vida. Es por ello que la construcción de un buen autoconcepto en la infancia es esencial para el óptimo desarrollo psicológico, social y laboral del adulto. Pero ¿qué pasa en los niños con TDAH?

Supongamos que somos un niño con estas dificultades, ¿cuál sería nuestra realidad diaria? En el centro de estudios se nos reprocharía la conducta, no finalizar las tareas o llevarlas atrasadas, olvidar el material, distraernos, levantarnos del asiento…Una vez
llegáramos a casa, nos encontraríamos con reprimendas y castigos por lo acontecido durante el día en el colegio; además de riñas por falta de colaboración en las tareas domésticas, etc. Todo ello implica la presencia constante de castigos, quejas y reprimendas por parte de nuestras figuras de referencia.

      Este tipo de reacciones por parte del adulto conlleva una frustración crónica que desemboca en una autopercepción negativa del niño, que se va viendo reforzada por las constantes reprimendas y mensajes negativos que recibe de su entorno. En resumen, el niño acaba  viéndose como los demás le dicen que es.

Señales de baja autoestima en niños con TDAH
El bajo nivel de autoestima se puede demostrar de varias maneras en niños que presentan TDAH: 
  • Mostrarse desafiante o prepotente a la hora de realizar alguna actividad que nosotros sabemos que le resulta difícil. Es muy común que digan frases como “Esto es una tontería, no lo pienso hacer”, “A mi no me hace falta hacer estas cosas”, etc. En estos casos, el niño puede estar enmascarando su inseguridad.
  • Intentar evitar aquellas tareas que le cuestan realizar sin expresar abiertamente aquello que le cuesta. Intenta dejar las tareas para más tarde o para otro día.
  • Tiene un discurso negativo o derrotista hacia él mismo “Soy malo”,  “No puedo, haga como lo haga no voy a aprobar”…
  • Evita ir a excursiones o a otros lugares donde se puede encontrar con compañeros de su clase.
  • Observamos que no lo invitan a los cumpleaños de los compañeros de clase.
  • Presenta cambios de humor o se muestra especialmente irascible o enfadado.

Como hemos comentado anteriormente, se trata de un grupo muy heterogéneo y no siempre que se presenten estas señales estaremos ante un déficit de autoestima en nuestros hijos. Si bien es cierto que son señales de alerta que nos pueden estar indicando que algo no va bien.

¿Qué puedo hacer para mejorar la autoestima de mi hijo?

    Para trabajar la autoestima de nuestro hijo con TDAH podemos seguir unas pautas sencillas que, aplicadas de manera diaria, crearán las bases en la formación de un autoconcepto positivo: 
  • Sustituir el “SER” por el “ESTAR” cuando nos refiramos a él de manera negativa. Esto significa cambiar el “ERES un vago” por “Hoy ESTÁS muy vago”.
  • Reforzar inmediatamente tras realizar un trabajo. Debemos recordar a nuestro hijo lo que valoramos que se esfuerce en trabajar, lo bien que lo está haciendo y lo orgullosos que estamos de él.
  • Apoyar e incentivar las actividades que más le motiven y se le den bien.
  • Otorgarle responsabilidades especiales además de las que ya posea en casa: ayudar a hacer la cena (poner ingredientes en una pizza o en la ensalada, etc), regar una planta, planificar una día de fin de semana, etc.
  • Fomentar las oportunidades para que nuestro hijo establezca contactos sociales con sus compañeros como ir al parque, ir a los cumpleaños, etc.
  • Si nuestro hijo no consigue integrarse en el aula, podemos buscar grupos como “Scouts”, de esta forma ampliaremos su círculo social.
  • Supervisar el comportamiento de nuestro hijo mientras juega con otros niños intentando moldear y modelar las conductas ante las confrontaciones.
  • Ensayar en casa las habilidades sociales.
  • Es interesante que nuestro hijo empiece a practicar algún deporte que sea de su agrado. Algunos de los deportes más recomendados para los niños hiperactivos son: natación, waterpolo, rugby, baile o taekwondo.
  • Realizar un tablón de los logros, poniendo todo aquello en lo que hemos mejorado.
  • Realizar actividades lúdicas en familia.

Bibliografía consultada:
Méndez, F.X., Espada, J.P. y Orgilés, M. (2006). Intervención psicológica y educativa con niños y adolescentes. Estudio de casos escolares. Madrid: Pirámide.

Moreno, I. (2008) Hiperactividad Infantil: Guía de actuación. Madrid: Pirámide.
Perellada, M. (2009) (Coord.). TDAH. Trastorno por déficit de atención e hiperactividad. De la infancia a la edad adulta. Madrid: Alianza Editorial.

Autora: Mari García (Técnico en Intervención Infanto-Juvenil en CRAE San Vicente del Raspeig). 

lunes, 13 de junio de 2016

PROTÉGETE DEL SOL


Con el mes de Junio llega el buen tiempo, las vacaciones y las horas de playa o actividades al aire libre donde todos, pero especialmente los niños y los más mayores de la casa deben tener especial cuidado con el sol y el calor.

Precauciones que debemos tener:

1. Beber mucha agua para estar siempre hidratados.
2. Evitar la exposición solar en las horas centrales del día ya que la radiación solar es más fuerte.
3. Usar gafas de sol y sombreros o gorras que nos protejan.
4. Por supuesto usar crema solar con índices de protección altos. 

En cuanto a las cremas de protección solar en la Farmacia podemos encontrar una amplia gama; decidir cuál es la mejor dependerá de la edad, actividad y gustos.


¿Por qué los niños necesitan una línea pediátrica?

1. Tienen una piel mucho más sensible y frágil que los adultos.
2. Sus fórmulas tienen mayor resistencia al agua y a la fricción. 
3. Todas las cremas de protección solar pediátricas que encontramos en  la farmacia están testadas pediátrica y dermatológicamente.

¿Qué producto elegir?

- Para niños nosotros siempre recomendamos 50+ pediátrico. El tipo dependerá de edad y/o gustos.
- Para bebés es importante saber que no se les puede exponer directamente al sol y que para ellos la protección ideal es la pantalla MINERAL o FÍSICA, que se diferencia de un pediátrico normal en que la pantalla mineral, como su nombre dice, son minerales que reflejan la radiación solar, actuando realmente como pantalla.
- En niños a partir de 1 año podemos elegir entre SPRAY, mucho más rápido y refrescante, y CREMA o GEL, siendo estos más hidratantes.

Lo que es muy importante, elijas lo que elijas, es recordar que los fotoprotectores se deben volver a aplicar cada 2 horas, y para esto hay un producto genial: SPRAY EN PIEL MOJADA. Por su fórmula se pueden aplicar tanto en piel seca como mojada manteniendo protección y no dejando residuos blancos en la piel, por lo que para los niños a los que les encanta estar en el agua o en la orilla jugando la protección solar deja de ser "el enemigo que les hace parar el juego".

Y, bueno, si lo he que queremos es cuidar 100% la piel, lo ideal es utilizar un AFTER SUN después del día de sol. Aporta una hidratación máxima y, al no tener perfumes ni otros aditivos que se encuentran en cremas de hidratación normal, jamás mancharan la piel o darán reacciones como irritación al volver a exponer la piel al sol al día siguiente.

Autora 
Blanca Porta Barbero
Nº Colegiada: 7129

Farmacia Blanca Barbero Millán
C/ Dr Sapena 26. 03013 Alicante
965205918

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