martes, 28 de mayo de 2013

QUE HACER ANTE LAS IDEAS DE SUICIDIO EN UN ADOLESCENTE



QUE HACER ANTE LAS IDEAS DE SUICIDIO EN UN ADOLESCENTE

Autora: Pilar Estévez Casellas, Terapeuta de APSA.

Hay una serie de indicios que nos advierten de que un adolescente puede tener la intención de suicidarse y son útiles para prevenir esta terrible situación.
Es importante observar si hay cambios en su comportamiento habitual, cambios emocionales, de manera de pensar, en hábitos y modo de actuar. Esto, junto con expresiones verbales acerca del suicidio o planes acerca  del suicidio, son señales suicidas muy a tener en cuenta.
Siempre que un adolescente expresa pensamientos o la idea de suicidarse, hay que tomarlo en serio y no debemos considerar que por decirlo no lo va a realizar.  Por lo general, todas las personas que se suicidan lo expresaron  antes, mediante palabras, gestos, amenazas o cambios en su modo de actuar.

          


Ante esta situación lo primero que hay que hacer es decírselo a todas las personas que viven con él, con el fin de que no lo dejen solo en ningún momento e impedir que pueda coger o utilizar algún objeto con el que dañarse.
También es necesario decírselo tanto a  sus amigos como a los profesores. En muchas ocasiones, no está pensando en suicidarse seriamente, pero, puede ser que en un momento de malestar impulsivamente lo haga.
Es importante hablar con el adolescente  sobre el tema y no pensar erróneamente que esto es peligroso porque va a fomentar más la idea del suicidio. Todo lo contrario, estamos reduciendo el riesgo de cometerlo, ya que podemos hacerle pensar y considerar que esa idea es una gran equivocación. Es  esencial que tenga claro que no esta solo y que ha de evitar las situaciones de peligro, explicarle que  puede y debe acudir a nosotros cuando se sienta mal emocionalmente y tenga la tentación de suicidarse.
Cuando abordamos el tema del suicidio con un adolescente tenemos que tener claros los siguientes principios:
  • En primer lugar, escuchar con atención e interés.
  • Creer lo que nos manifieste y exprese y que él perciba que le creemos.
  • Permitir que se desahogue totalmente y manifieste lo que desee.
  • No juzgarlo acerca de lo que nos diga.
  • Es útil usar algunas frases cortas que le sirvan para continuar contando  sus problemas o dificultades, como por ejemplo: “me imagino”, “comprendo”, “es normal”,… Estas frases además de facilitar que continúe diciendo lo que necesita también  le hará sentir que le comprendemos y tomamos en serio todo lo que nos dice.
  • Podemos volver a formular lo que nos ha dicho, resumiéndolo en ocasiones, para que se de cuenta de que estamos escuchando atentamente todo lo que nos comenta.
  • Se puede preguntar abiertamente sobre la presencia de ideas suicidas.
  • Es fundamental ayudar al adolescente a que él descubra que hay otras alternativas que no son la del suicidio. Ayudarle a generar esas alternativas y apoyar las más adecuadas a sus problemas.
  • Tener claro que no hay que dejar nunca sola a una persona con posibilidad de suicidio y tomarse en serio su situación.
  • Explicarle la necesidad de involucrar a otros miembros de la familia, amigos y cuantas personas sean necesarios para proporcionarle apoyo.
  • Además, es esencial que acuda a un psicólogo lo antes posible para que valore adecuadamente su situación y le haga ver las circunstancias de una forma más positiva.


                     

martes, 14 de mayo de 2013

La depresión en la adolescencia.


Autora: Pilar Estévez Casellas, Terapeuta de APSA.


La adolescencia es una etapa difícil, es común  que la mayoría de los adolescentes no sepan aún cómo solucionar sus problemas ni actuar ante algunas situaciones que se les van presentando.

Podemos decir que aun carecen de madurez suficiente para afrontar los problemas y se muestran muy sensibles a ellos, esta incapacidad hace que aparezcan, en ocasiones, síntomas de depresión e incluso, ideas de suicidio. Sin duda, seria un modo de escapar a una situación conflictiva que el adolescente no sabe como manejar.



             



Vamos a comentar los motivos más frecuentes por los que un adolescente puede comenzar a padecer síntomas que nos indican una depresión, que en ocasiones puede ir acompañada también de ideas de suicidio:
-Conflictos en la familia: En ocasiones el clima familiar es adverso, hay  discusiones  constantes, ausencia o falta de demostración de afecto por parte de los padres, escasa comunicación, falta de interés de los padres por sus hijos,  ambiente excesivamente exigente o rígido, problemas de adicciones en los padres, falta de respeto entre miembros de la familia, llegando incluso en algunos casos a existir problemas de violencia familiar. El adolescente puede sentirse desanimado e incapaz de afrontar estas circunstancias.
La muerte de una persona muy querida. Para un adolescente que aun no posee una madurez emocional adecuada es muy difícil afrontar la pérdida de una madre, un padre, hermano o alguien que sea muy cercano a él. Puede llegar a pensar que no merece la pena vivir sin esa persona que ha fallecido y a presentar síntomas graves de depresión.
 - Dificultades amorosas: A veces, simplemente porque se producen impedimentos a que una relación se inicie o prospere. También puede ocurrir que una relación muy significativa e importante para el adolescente se rompa. El dolor emocional que esto provoca puede llevar al adolescente a padecer síntomas de depresión y a considerar la idea del suicidio para dejar de sufrir.
- Problemas en el ambiente escolar: Ser víctima de humillaciones e insultos por los compañeros de clase y carecer de amistades que te apoyen o te sirvan de desahogo en esas situaciones puede llegar a desbordar emocionalmente a un adolescente.  
Fracaso escolar: Cuando las exigencias y las expectativas de los padres son muy altas y los hijos no creen que tengan la capacidad para alcanzarlas, pueden temer tanto la reacción de sus padres que pueden plantearse como solución el suicidio.
Problemas con el alcohol y las drogas: Hacen que el adolescente pierda el control de su vida y le resulte más complicado integrarse socialmente. Los adolescentes que se encuentran inmersos en este problema pueden no saber como salir de el y poco a poco caen en una espiral de depresión y mayor consumo de sustancias nocivas.
Enfermedades mentales: Afectan de un modo rotundo y negativo en el adolescente y hace que le sea muy complicado manejar su vida en estas circunstancias. Por ejemplo, al iniciarse el Trastorno esquizofrénico existe mucho riesgo de suicidio, puesto que al inicio de la enfermedad se es consciente del derrumbe psicológico que se produce y sus consecuencias. También serian muy peligrosos los trastornos de ansiedad, depresión, personalidad, alimenticios…

                      


Es importante educar a los adolescentes en la tolerancia hacia las personas que padecen enfermedades mentales y en la aceptación de la enfermedad mental como un tipo de trastorno similar a otras afecciones crónicas que no son contagiosas, evitando las actitudes de rechazo hacia quienes las padecen.
Se puede contribuir a cambiar las actitudes peyorativas hacia los enfermos mentales, por ejemplo no usando etiquetas, tales como: “anormales”, “tarados”, “locos”, y cambiando también como se considera su malestar emocional porque si les consideramos “blandengues” y otros apelativos de este tipo contribuimos a esa imagen negativa y reducimos sus posibilidades de buscar apoyo en los demás.