viernes, 17 de noviembre de 2017

EL CUIDADO DE NUESTROS PREMATUROS

Los cuidados de enfermería en neonatología han evolucionado y cambiado mucho, desde el tipo de pacientes que tenemos (menos peso y menos semanas de gestación), hasta las técnicas que se realizan y los aparatos y materiales con los que contamos actualmente. Por ello se nos exige el realizar técnicas cada vez más especializadas, como por ejemplo la canalización de una vía central a través de un acceso periférico, y manejar aparatos cada vez más complejos y sofisticados como respiradores, ventiladores de alta frecuencia, CPAP, óxido nítrico, etc...  Pero además también se nos exige el estar dispuestos a aceptar nuevos retos, que tanto a través de estudios en medicina como en enfermería se ha constatado que son beneficiosos a corto y largo plazo para nuestros bebes.

El reto que hoy día nos ocupa son los cuidados centrados en el neurodesarrollo y la familia del pretérmino, en los que enfermería tiene un papel fundamental para que sean llevados a cabo.
Desde la fecundación, el embrión primero y luego el feto se encuentra dentro del útero en unas condiciones apropiadas para su óptimo desarrollo y crecimiento. Tiene un ambiente calentito, húmedo, sin ruidos o con ruidos amortiguados y con el continuo sonido del corazón y la voz de su mamá. Cuando el parto se adelanta, la situación para el bebé cambia y su sistema nervioso, todavía tan inmaduro, se ve alterado al ser sometido a situaciones de luz intensa, ruidos, dolor, sobresaltos, separación de los padres, etc.… es aquí donde empieza nuestra misión, intentando conseguir un ambiente extrauterino lo más parecido al que tendría el bebé dentro del útero.

¿Qué factores tenemos que controlar para ello?

Luz
Tiene efectos negativos en su desarrollo y crecimiento. Produce estrés, mayor actividad, alteración del sueño,…etc.
Por eso usamos  cobertores en color oscuro, no luces intensas, luces regulables, protección ocular, canguro en penumbra o con protección y medición luxes.

Ruido

Los ruidos también afectan al bienestar del bebe, por ello en la medida de lo posible intentamos mantener la unidad lo más adecuada posible para ellos.

Estrés y dolor

Antes se pensaba que el prematuro no sentía dolor, hoy sabemos que a las 24 semanas de gestación se han desarrollado los componentes necesarios para la percepción del dolor.

El dolor produce aumento de la frecuencia cardiaca, la tensión arterial y la presión intracraneal, disminuye la saturación de oxigeno, produce alteraciones en el comportamiento y el sueño, y aumenta la sensibilidad al dolor.

Las estrategias más efectivas para disminuir el estrés o dolor son aquellas que promueven: protección del sueño, ambiente de estímulos mínimo, posicionamiento flexor y en línea media, manos cerca de la boca, seguridad-contención, manipular de forma lenta y suave, agrupar intervenciones, promover agarre (dedo, sábanas, paño con olor a mamá, etc.), succión no nutritiva (chupete, pecho vacío o su propio dedo), evitar manipulaciones innecesarias, método canguro, uso de escalas para el dolor, medidas farmacológicas (por ejemplo tras una cirugía) y sobretodo saber reconocer los signos de estrés.


Posicionamiento

Hay que favorecer las posturas en flexión ya que son las más fisiológicas, evitando patrones extensores, y para ello nos ayudaremos de nidos y rollitos, consiguiendo así cabecitas más redondas y mayor simetría del cuerpo. Los nidos y bordes deben mantener el contacto con el bebé, ya que la falta de este causa inestabilidad, pero sin restringir los movimientos.


Medidas fundamentales son el acercamiento cuidadoso, priorizar manipulaciones, proteger el sueño, conservar energía (disminuir movimientos), cambio de pañal en nido, manipulaciones entre dos (uno para contener), en prono mejora la función respiratoria, tener el material siempre preparado y siempre finalizar con contención-autoconsuelo.



Cuidados individualizados
Es muy importante entender que cada bebé es único y que responde de manera particular a los estímulos a los cuales se le expone. Nuestros cuidados en la UCIN afectan de manera diferente a cada bebé dependiendo de su individualidad, nivel de madurez, estado de salud y estabilidad de sus sistemas.





La familia
Los cuidadores naturales de un hijo son sus padres, pero cuando un bebé nace antes de tiempo y tiene que ser ingresado esto cambia y de forma temporal nos convertimos nosotros en sus  cuidadores, pero sin olvidar que los padres forman  una parte muy importante del equipo, pues su apoyo e implicación son fundamentales en la recuperación de su hijo

Para ello, contamos con el sistema de puertas abiertas, de manera que ningún padre o madre por horarios de trabajo o por el hecho de tener otro hijo pequeño al que también hay que atender se vea privado de visitar y poder estar tiempo con su bebé.



Por otro lado, para favorecer la integración con la familia también es muy importante la lactancia materna y el método madre canguro. Cuando un bebé ingresa damos a los padres la información necesaria sobre estos temas (verbalmente y por escrito) y les explicamos cómo llevarlos a cabo. Insistimos en la importancia de la lactancia materna sobretodo en los prematuros y  el  método canguro, el cual además de favorecer la lactancia materna, mejora sus constantes vitales, ayuda a que duerman más y más profundamente, disminuye el dolor ante estímulos dolorosos, reduce las infecciones nosocomiales y favorece el vínculo padres-hijo tan importante de potenciar, pues cuando el niño se va de alta son ellos exclusivamente los que se van a ocupar al cien por cien de su cuidado.
Finalmente apuntar que con todos estos cuidados aplicados siempre desde el cariño y la profesionalidad, pretendemos que la estancia en nuestra unidad, tanto para los niños como para sus padres sea lo más corta y agradable posible y que las secuelas, tanto físicas como psicológicas, que están asociadas a un proceso tan largo y duro, como es el tener un hijo prematuro queden minimizadas al máximo.

Autoras: 
Veronica Giner Herrero, Enfermera especializada en pediatria. Sección Neonatos Hospital General Universitario de Alicante 
María Durá Bellot, Enfermera especializada en pediatria. Sección Neonatos Hospital General Universitario de Alicante
           

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